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El rapé, un polvo hecho a partir de plantas milenarias provenientes del amazonas cuyo componente esencial es el tabaco, es una medicina física y espiritual que ayuda a limpiar la glándula pineal, una parte del cuerpo que conecta al ser humano directamente con la energía. “Esta glándula, a través de algunas sustancias de uso diario como el flúor, se va calcificando y adormeciendo”, por lo que el rapé logra descalcificar esa glándula, además de otorgar otros beneficios para la salud tanto física como espiritual del ser humano.

La mezcla está compuesta por vegetales y minerales que las diferentes tribus que habitan el amazonas han utilizado durante miles de años.

Su componente principal es el tabaco -que suele aplicarse tostado a las brasas o hecho ceniza-, pero más allá de qué plantas o minerales lo acompañen, lo importante es “el espíritu de esas plantas”, que proporciona un aporte extra a los distintos principios activos que componen esta medicina.

Cabe decir que el rapé se elabora de distinto modo dependiendo del país de origen, habitualmente Brasil, Colombia, Perú.

“Se puede mezclar (el tabaco) hasta con 39 plantas diferentes como azulejos, conchas de nácar, semillas, raíces”, explicó Rico y comentó que en Brasil algunos de los rapés llevan el nombre de las tribus que lo utilizan, como es el caso de la tribu Katukina.

Los miembros de estas tribus “conocen la energía de las plantas porque están todo el tiempo en contacto con la naturaleza, ellos ayunan, no comen nada, toman un poco líquido y solo una planta”.

El ayuno y estar previamente en un periodo de soledad sirve para “estar más limpio energéticamente”, libre de otras energías pesadas como por ejemplo la de la carne.

“Toman sólo esa planta hasta que llegan a conocer cómo actúa en ellos y ven esa comunicación entre los dos seres, el ser que es la planta y su propio ser”. A este autoconocimiento se agrega la transmisión de la sabiduría de una generación de médicos tradicionales a otra dentro de la propia tribu.

El rapé puede tomarse de dos maneras, una es en soledad y otra a modo de ritual, guiado por un terapeuta.

En la ceremonia, las dosis que se toman son mucho más elevadas y se ahonda en procesos muy profundos de comprensión de uno mismo.

Durante la aplicación, a través de la nariz, se establece un vínculo entre el que proyecta (el terapeuta) y el que recibe (el paciente). Este vínculo resulta esencial para la sanación. “La medicina no es únicamente el rapé, sino la intención de la persona que hace la proyección del rapé. Es un canal de la energía del espíritu, entonces debe de estar neutra para dar esa medicina y tener una intención sanadora para la otra persona”.

También sirve para aliviar alergias o dolores de cabeza, así como para tener claridad mental cuando se requiere una alta concentración para realizar una actividad.

“A nivel energético, entras en un estado meditativo inducido directo. A nivel físico, viene muy bien para enfermedades en las vías respiratorias o dolores de cabeza fuertes como las migrañas”.